Almonty: la silenciosa reinvención que la sitúa como proveedor crítico de defensa con 772,7 millones de dólares
Published on 06/24/2026 at 12:12 | Redaktion boerse-global.de
Almonty ha dejado atrás su antigua piel de proyecto minero en desarrollo. La compañía ya no cotiza como una opción sobre el wolframio, sino como un engranaje indispensable para las cadenas de suministro de defensa occidentales. Y los números lo certifican: en el primer trimestre de 2026 generó un flujo de caja operativo de 9,7 millones de dólares, frente a los 4,4 millones que quemaba un año antes. El salto no es marginal, es categórico.
Los ingresos se dispararon un 221% interanual, hasta 25,4 millones, impulsados por los precios spot del wolframio-APT y la sólida producción de la mina Panasqueira. La tesorería rozaba los 259,9 millones a cierre de marzo, con un capital circulante neto de 169,5 millones. La transformación no es fruto del azar, sino de una hoja de ruta arquitectónica.
772,7 millones que cambian el tablero
La operación más llamativa ha sido la colocación de un bono convertible por 700 millones de dólares, ampliado hasta 800 millones tras el ejercicio íntegro de la opción de sobreasignación. El cupón se fijó en el 2,25% con vencimiento en 2031, y los ingresos netos alcanzaron unos 772,7 millones. Lejos de tapar un agujero financiero, la medida blinda el balance para una expansión plurianual.
Eso sí, el canje conlleva un riesgo de dilución. El precio de conversión inicial ronda los 27,40 dólares por acción, muy próximo a la cotización actual de 26,28 CAD. Si todos los bonos se convirtieran, el capital se expandiría de forma considerable. Para mitigarlo, la compañía ha contratado operaciones capped call que limitan el impacto sobre los accionistas. El mensaje del management es claro: no solo piensa en financiar el proyecto, sino en preservar la estructura accionarial.
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Sangdong ya no es un plano, es una realidad
La mina coreana de Sangdong ha entrado en fase comercial. La planta de procesamiento trata ya 640.000 toneladas de mineral al año y produce aproximadamente 2.300 toneladas de concentrado de wolframio. Pero la ambición va mucho más allá. La fase 2, prevista para 2027, duplicará la capacidad hasta 1,2 millones de toneladas anuales, equivalentes a unas 4.600 toneladas de wolframio. Eso supondría cerca del 40% de la demanda global fuera de China.
A solo 150 metros del yacimiento de wolframio se extiende el proyecto de molibdeno, con todos los permisos ya concedidos. La producción arrancaría a finales de 2026, con una vida útil estimada de seis décadas y una capacidad plena de 5.600 toneladas anuales. Almonty denomina a este tridente –wolframio, planta de óxido de wolframio y molibdeno– la Trinidad Coreana: una cadena de valor totalmente integrada que convierte a Corea del Sur en un hub de minerales estratégicos.
El viento geopolítico sopla a favor
China controla más del 80% de la producción mundial de wolframio. En febrero de 2025 Pekín impuso licencias de exportación que estrangulan la oferta, justo cuando la demanda de semiconductores y defensa se dispara. El Pentágono ha sido tajante: desde el 1 de enero de 2027, todo el wolframio destinado a uso militar estadounidense deberá proceder de fuentes no chinas. No es una declaración de intenciones, es un límite de compra.
El precio del wolframio se sitúa ahora en 3.040 dólares por MTU, un 200% más que en mayo de 2025. La compañía, además, dará el salto al Russell 1000 y Russell 3000 el 29 de junio, lo que previsiblemente atraerá inversión institucional. La acción acumula un 440% en doce meses y un 118% en el año. El RSI de 51,6 sugiere que no está ni sobrecomprada ni sobrevendida.
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Lo que puede torcer el rumbo
El escenario no es unidireccional. La dilución potencial ya mencionada es un lastre. A ello se suman los riesgos de ejecución: la fase 2 de Sangdong aún es futuro, y cualquier retraso en su puesta en marcha pondría presión sobre la tesis inversora. El precio del wolframio, por otra parte, no es eterno. Una corrección por debajo de los 2.500 dólares por MTU sería una señal de alarma para la rentabilidad de la expansión. Tampoco se puede descartar que China flexibilice sus restricciones o que nuevos competidores entren en escena.
Los próximos hitos que el mercado debe vigilar son los resultados trimestrales de Sangdong fase 2, los primeros sondeos del proyecto de molibdeno y la evolución del precio del wolframio. Almonty ya no es una promesa: es infraestructura estratégica con una cuenta atrás muy concreta. Quien haya apostado por el wolframio occidental tiene ahora dos grandes catalizadores: la rampa de producción y un precio que, de momento, sigue en máximos.
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