IBM: la trampa del hardware de IA que desangra al software y desata una oleada de investigaciones
Published on 07/21/2026 at 12:23 | Redaktion boerse-global.de
El desplome del 25% que sufrió IBM el pasado 14 de julio no solo borró unos 68.000 millones de dólares de su capitalización bursátil en cuestión de horas, sino que ha destapado una paradoja incómoda para el gigante tecnológico. La inteligencia artificial, que debía ser la marea que elevara todos los barcos de la compañía, se ha convertido en un cepo que redirige el gasto de los clientes hacia servidores y almacenamiento, dejando en el camino al software y la consultoría, sus divisiones tradicionalmente más rentables. Y como si el castigo del mercado no fuera suficiente, varios bufetes de abogados en Estados Unidos ya han abierto investigaciones para determinar si la dirección ocultó la gravedad de esta dinámica antes de que las cuentas preliminares del segundo trimestre la dejaran al descubierto.
A solo un día de la publicación oficial de resultados, prevista para el 22 de julio tras el cierre de Wall Street, el consenso entre los analistas es de cautela, pero las rebajas de objetivos no se han hecho esperar. Stifel, Oppenheimer, JPMorgan, Citi e HSBC han recortado sus valoraciones. David Grossman, de Stifel, redujo su precio objetivo de 290 a 235 dólares, aunque mantiene la recomendación de compra al atribuir la debilidad a una reasignación temporal de presupuestos hacia inteligencia artificial. Oppenheimer fue más allá y degradó el valor a "perform". El objetivo medio de los 27 analistas que cubren el título ha caído de 298,30 a 273,40 dólares. Solo Dan Ives, en el extremo optimista, mantiene un objetivo de 350 dólares, un potencial del 64% desde los niveles previos al desplome.
El detonante de esta tormenta fueron los datos preliminares del segundo trimestre: unos ingresos de 17.200 millones de dólares, un 1% más que el año anterior pero muy por debajo de los 17.860 millones que esperaba el mercado. El beneficio ajustado por acción se situó en 2,93 dólares, frente a las estimaciones de entre 3,01 y 3,02 dólares. El consejero delegado, Arvind Krishna, admitió que la compañía había "tropezado" y señaló directamente a la migración de los presupuestos de los clientes: en lugar de invertir en software y mainframes, están derivando el dinero hacia servidores de inteligencia artificial y soluciones de almacenamiento. Un movimiento que, según el propio Krishna, está siendo "brutal" para los segmentos tradicionales.
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El impacto se refleja con crudeza en las cifras de la división de infraestructuras, que retrocedió un 7% en su conjunto. Sin embargo, dentro de ese segmento el comportamiento es desigual: mientras que las infraestructuras distribuidas —que incluyen servidores estándar— se dispararon un 37%, el negocio de mainframes, de mayor margen, se contrajo de forma significativa. Esto supone un giro dramático respecto al primer trimestre, cuando los mainframes Z habían registrado un crecimiento interanual del 51%. El software, por su parte, avanzó un 5% gracias al empuje de Red Hat, cuyos ingresos se aceleraron un 11% trimestre contra trimestre. Pero ese tirón no bastó para compensar la debilidad en el negocio de consultoría ni el freno general en el gasto en software.
Este escenario ha reavivado en Wall Street las especulaciones sobre una posible escisión del grupo. Grossman ha elaborado una valoración por suma de partes que otorga a IBM un valor empresarial de 257.000 millones de dólares, muy por encima de los aproximadamente 205.000 millones que capitalizaba la compañía antes del anuncio. La joya de esa ecuación es Red Hat, a la que asigna 62.900 millones. Sin embargo, el propio Grossman advierte de que una ruptura no generaría necesariamente un valor inmediato para el accionista. Otros analistas prefieren centrarse en los problemas de ejecución operativa, subrayando que IBM posee piezas como Red Hat, watsonx y software de gobernanza, pero carece de un ecosistema unificado de inteligencia artificial empresarial.
Mientras tanto, los despachos de abogados ya se han movilizado. Bleichmar Fonti & Auld y Hagens Berman Sobol Shapiro, entre otros, investigan si la compañía incurrió en violaciones de la ley de valores al comunicar de forma inexacta el estado de su cartera de pedidos y la evolución del ciclo del mainframe z17. La dirección había calificado el lanzamiento del z17 a principios de año como el "mejor arranque" de un programa de mainframe en la historia de IBM. Los números de julio, sin embargo, han puesto en entredicho esa narrativa.
A pesar de la presión, hay un rayo de luz: el flujo de caja libre del primer semestre se situó en 4.800 millones de euros, suficiente para sostener una rentabilidad por dividendo del 3,2%. Y el mercado de opciones descarta un movimiento de más del 6,59% en una u otra dirección tras la publicación de los resultados, con una probabilidad del 50%. Si el crecimiento de los ingresos en el tercer trimestre cae por debajo del 3%, las dudas estructurales sobre el modelo de negocio de IBM se agravarán. La conferencia con los inversores, prevista para las 17:00 hora del este, será el escenario donde la compañía deberá demostrar si puede reconducir la narrativa o si la trampa del hardware de inteligencia artificial es más profunda de lo que el mercado está dispuesto a tolerar.
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