Oro: la tregua en Oriente Próximo se juega su futuro mientras la Fed mantiene en vilo al mercado
Published on 07/22/2026 at 15:51 | Redaktion boerse-global.de
El oro cotiza este miércoles en 4.126,90 dólares la onza, un avance del 1,10% respecto al martes, pero el metal precioso sigue atrapado en una encrucijada: la escalada militar entre Estados Unidos e Irán impulsa su demanda como refugio, mientras que las crecientes expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal actúan como un lastre que le impide consolidar una tendencia alcista.
La onza troy se encuentra aún un 27,4% por debajo de su máximo anual registrado el 29 de enero, cuando alcanzó los 5.626,80 dólares. En el último mes, el metal acumula un descenso del 3,02%, lo que refleja la dificultad para mantener el impulso en un entorno de elevada volatilidad. El precio se sitúa además por debajo de su media móvil de 50 sesiones, situada en 4.265,27 dólares, un nivel técnico que de momento no logra recuperar.
El polvorín iraní mantiene la tensión geopolítica
El principal catalizador alcista sigue siendo el conflicto en Oriente Próximo. Por undécima noche consecutiva, las fuerzas estadounidenses bombardearon objetivos en Irán, según confirmó la agencia dpa-AFX, con el objetivo declarado de debilitar la capacidad iraní para atacar buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Teherán respondió atacando bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania, mientras que la milicia hutí añadió más presión al anunciar un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, lo que provocó que varios petroleros con crudo saudí con destino a China e India dieran media vuelta en el mar Rojo.
El coste acumulado de las operaciones bélicas asciende ya a 37.500 millones de dólares, según las estimaciones recogidas por las agencias. En paralelo, mediadores de Catar, Egipto y Pakistán han propuesto un alto el fuego de diez días, aunque de momento no hay avances concretos.
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Esta escalada ha disparado el petróleo: el barril de Brent subió un 1,1% hasta los 92,01 dólares, y el West Texas Intermediate avanzó un 1% hasta los 85,16 dólares. Lo paradójico es que, en circunstancias normales, el encarecimiento del crudo lastraría al oro al avivar los temores inflacionistas y las expectativas de subidas de tipos. Sin embargo, en esta ocasión la demanda de activos refugio está pesando más que la lógica macroeconómica.
La Fed y el dólar ponen freno a la euforia
El principal contrapeso a la prima geopolítica es la política monetaria estadounidense. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) está prevista para los días 28 y 29 de julio, y el mercado descuenta que los tipos se mantendrán sin cambios en el rango actual del 3,50% al 3,75%. Sin embargo, la atención se centra ya en septiembre: la probabilidad implícita de una subida de tipos en ese mes se sitúa en torno al 67%-68%, y para final de año alcanza el 88%.
La rentabilidad del bono estadounidense a diez años se mantiene elevada, en el 4,57%, mientras que el rendimiento del papel a dos años supera el 4,22%. El índice dólar, por su parte, ha escalado hasta los 100,87 puntos y en algunos momentos ha superado la barrera de los 101 puntos. Un dólar fuerte y unos tipos más altos incrementan el coste de oportunidad de poseer oro, que no genera intereses, lo que explica que el metal no haya logrado un avance sostenido a pesar de la tensión geopolítica.
El pasado 21 de julio, el oro llegó a tocar los 4.105 dólares, pero al día siguiente retrocedió hasta los 4.052 dólares, en una muestra de la extrema volatilidad que domina el mercado. Las oscilaciones de hasta 50 dólares en una sola jornada reflejan el nerviosismo de los inversores, que se debaten entre el miedo a una escalada bélica y el temor a un endurecimiento monetario.
Analistas divididos y el papel clave de los bancos centrales
Las previsiones sobre la evolución del metal precioso no podrían ser más dispares. Wells Fargo mantiene una visión optimista a largo plazo y fija un objetivo de entre 5.300 y 5.500 dólares para finales de 2026, apoyado en la persistencia de las tensiones en Oriente Próximo y en las compras de los bancos centrales. En el extremo opuesto, el analista Dinh The Hien anticipa una caída hasta los 3.500 dólares antes de que termine el año.
Un factor estructural que sigue apuntalando al oro es la demanda de los bancos centrales asiáticos. Según un informe de Schroders, estas instituciones adquirieron en junio unas 15 toneladas a un precio medio de 4.250 dólares la onza, sin dejarse amedrentar por la corrección del 12% que sufrió el metal ese mes. Por el contrario, los inversores occidentales aprovecharon para vender, lo que contribuyó a acentuar el desplome.
El banco central de China (PBoC) mantiene solo un 8,3% de sus reservas en oro al precio actual de 4.200 dólares, muy lejos del objetivo del 30% que manejan algunos analistas. Al ritmo de compras actual, alcanzar esa meta llevaría unos 33 años, lo que sugiere que la demanda estructural desde Asia aún tiene un largo recorrido por delante.
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En el plano local, los precios del oro en Vietnam reflejaron esta misma dinámica: las barras SJC se negociaron el 22 de julio entre 143,4 y 146,4 millones de dongs la onza, con un alza de 400.000 dongs respecto al día anterior, aunque manteniendo una prima de unos 16 millones de dongs sobre el precio internacional.
Dos fuerzas opuestas marcan el rumbo
El oro se encuentra así en una encrucijada en la que dos fuerzas de signo contrario tiran de él. Por un lado, la escalada militar en Oriente Próximo y el temor a una interrupción del suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz mantienen viva la demanda de refugio. Por otro, la perspectiva de que la Fed retome las subidas de tipos y la fortaleza del dólar actúan como un techo que de momento impide una ruptura al alza.
La reunión del 29 de julio será clave: si la Fed mantiene los tipos sin cambios, la prima geopolítica podría seguir dominando el precio. Pero si aumentan las señales de un endurecimiento inminente, el oro podría volver a ceder terreno, atrapado una vez más entre el miedo a la guerra y el miedo a unos tipos más altos.
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